Ciencia
Captura de datos oceánicos
El océano está en crisis. El cambio climático, la contaminación y la sobrepesca están llevando a los ecosistemas marinos al límite, pero resulta difícil determinar la verdadera magnitud de los daños y el lugar exacto donde se producen. Para los científicos que se esfuerzan por comprender el estado de nuestros mares, la recopilación de datos supone un enorme reto: hay vastas extensiones de océano que son remotas e inaccesibles, y las expediciones científicas tienen un coste elevado.
Aquí es donde entra en juego The Ocean Race. Todos los barcos que compiten en nuestras regatas llevan a bordo equipamiento científico especializado, lo que convierte a nuestra flota en una red flotante de laboratorios oceánicos. A medida que los regatistas navegan por todo el mundo, adentrándose en algunas de las aguas más remotas e inexploradas de la Tierra, recopilan continuamente datos fundamentales a los que la mayoría de los investigadores nunca podrían acceder. Esta información, gran parte de la cual se transmite en tiempo real, se envía directamente a organizaciones científicas líderes a nivel mundial, lo que contribuye a transformar nuestra comprensión del medio marino y de las amenazas a las que se enfrenta.
Gracias al apoyo de nuestros equipos, podemos recopilar una amplia variedad de datos, entre los que se incluyen:
INDICADORES DEL CAMBIO CLIMÁTICO

La temperatura de la superficie del mar, la salinidad, el dióxido de carbono disuelto y el oxígeno se miden mediante un dispositivo especializado que funciona aspirando agua de mar a través de la quilla y haciéndola pasar por una serie de sensores. Los datos —hasta 25 000 mediciones al día— se transmiten por satélite en tiempo real y son utilizados por socios científicos internacionales que estudian el impacto del cambio climático en el océano y predicen cómo responderán los mares al cambio climático en el futuro.
CONTAMINACIÓN POR MICROPLÁSTICOS

Durante la regata, los equipos recogen muestras diarias de agua, que posteriormente se analizan en un laboratorio para detectar, clasificar y cuantificar las partículas de microplástico. Los científicos analizan las muestras para comprender qué tipo de plástico contamina los mares, cómo se distribuye en el océano y cómo se desplaza con las corrientes. Estos datos respaldan los esfuerzos globales para rastrear las fuentes y la propagación de la contaminación por plástico y para proteger los ecosistemas marinos.
DATOS METEOROLÓGICOS

Los veleros de competición modernos están repletos de sensores: para navegar con rapidez y seguridad, los regatistas necesitan conocer en tiempo real la velocidad y la dirección del viento, la presión atmosférica, la velocidad del barco y muchos otros parámetros. Los equipos comparten estas valiosas observaciones meteorológicas y oceánicas con la comunidad científica casi en tiempo real, lo que mejora las previsiones meteorológicas, ayuda a predecir fenómenos extremos y contribuye a la investigación climática a largo plazo.
CORRIENTES OCEÁNICAS

Los equipos colocan boyas en zonas del océano donde escasean los datos. Estos dispositivos, que van a la deriva con las corrientes oceánicas, envían datos vía satélite que sirven de apoyo a la investigación climática y ayudan a los científicos a comprender mejor cómo está cambiando la circulación oceánica.
BIODIVERSIDAD OCEÁNICA

Se recogen muestras de agua para detectar minúsculos rastros de material genético dejado por la vida marina. Este ADN ambiental (conocido como eDNA), presente en microbios, células cutáneas y residuos, ofrece una valiosa instantánea de la biodiversidad oceánica. El análisis de los filtros ayuda a los científicos a rastrear especies, vigilar enfermedades y comprender cómo están cambiando los ecosistemas marinos. Con el tiempo, el eDNA revela cómo la crisis climática está afectando a la vida bajo la superficie.
Todos los datos son de código abierto y se comparten con los socios científicos de The Ocean Race, organizaciones de todo el mundo que estudian el impacto de la actividad humana en el océano. A partir de ahí, se incorporan a informes que informan e influyen en los gobiernos de todo el mundo, incluidos los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), así como a bases de datos como el Atlas de Dióxido de Carbono de la Superficie Oceánica, que proporciona datos para el Balance Global de Carbono, una evaluación anual del dióxido de carbono que sirve de base para los objetivos y las previsiones de reducción de emisiones de carbono.
Las mediciones de las boyas a la deriva en superficie y de las estaciones meteorológicas a bordo también respaldan los esfuerzos de las organizaciones internacionales que colaboran en el marco del Sistema Global de Observación de los Océanos, una red destinada a mejorar la comprensión de nuestro único océano.
Los datos científicos contribuyen al proyecto «Ocean Decade Odyssey», que cuenta con el respaldo de la Década de las Ciencias Oceánicas de las Naciones Unidas (2021-2030).
La Ocean Race 2022-23 contó con nuestro programa científico más ambicioso hasta la fecha (y el que, en nuestra opinión, es el programa científico más completo de cualquier evento deportivo del mundo). Durante la regata, de 32 000 millas de longitud, se realizaron 4,3 millones de mediciones de parámetros oceánicos esenciales. Por primera vez en la historia, pusimos los datos a disposición del público con el lanzamiento de nuestro rastreador de datos en tiempo real. Haz clic aquí para consultar los datos recopilados por los equipos durante The Ocean Race 2022-23 y los datos de The Ocean Race Europe 2025.

Nuestro programa científico se remonta al año 2001 y ha ido evolucionando a lo largo de las ediciones posteriores de la regata para recopilar más mediciones y abarcar más tipos de datos. Además de contribuir a los estudios sobre el estado de salud de los océanos que se publican en artículos científicos y en los informes críticos mencionados anteriormente, los resultados del programa científico de la regata han sido noticia en todo el mundo.
Uno de los hallazgos más comentados fue el descubrimiento de microplásticos en el Punto Nemo —el lugar más alejado de la tierra firme del planeta—, tras la recogida de muestras de agua durante la edición 2017-18 de la regata. Era la primera vez que se encontraban microplásticos en un lugar tan remoto, lo que contribuyó a la concienciación mundial sobre la propagación de la contaminación plástica en el océano.
Desde entonces, los datos recopilados durante nuestras regatas han seguido abriendo nuevos horizontes, entre otras cosas al aportar información significativa sobre los niveles de fibras de plástico en las aguas europeas y al modificar las estimaciones del intercambio de dióxido de carbono entre el aire y el mar en el Océano Austral.
El programa científico de The Ocean Race se lleva a cabo en colaboración con institutos líderes a nivel mundial, entre los que se incluyen:
• SOOP, AWI, Hereon, Geomar (Alemania)
• Ifremer, CNRS, Météo-France (Francia)
• Centro Nacional de Oceanografía (Gran Bretaña)
• Politecnico di Milano (Italia)
• Cawthron, Citizens of the Sea (Nueva Zelanda)
• AMAALA (Arabia Saudí)